El trabajo autónomo hace referencia a la independencia y al interés propio que tiene una persona en fortalecer o diversificar lo aprendido en relación con un determinado tema académico. En este proceso, se hacen presentes aspectos como la autorregulación, el papel que asume el docente y el desarrollo del pensamiento en el estudiante.
En primer lugar, la autorregulación concibe la forma como el estudiante toma conciencia y control de su propio aprendizaje. Se espera que el alumno sea independiente y capaz de autorregular sus acciones para aprender y alcanzar determinadas metas en condiciones específicas, lo que implica que sea más consciente de las decisiones que toma para aprender, de sus dificultades y del modo en que las supera. Por esta razón, es importante que el estudiante realice una auto-observación de las conductas adoptadas para aprender y que pueda controlar la planificación, monitoreo y valoración de necesidades específicas en su aprendizaje. Esto implica conocer sus procesos cognitivos y socio-afectivos sobre qué quiere hacer y qué desafíos puede asumir en torno a su aprendizaje.
En segundo lugar, el proceso de enseñar invita a mostrar respeto por la autonomía del aprendizaje del estudiante, ya que no todos tienen los mismos intereses y necesidades al momento de aprender. De esto deriva la importancia de fomentar el trabajo individual. Solo el alumno puede ser autor de su propia experiencia, siendo la base de su educación la actividad personal del estudiante. En el trabajo autónomo en contextos virtuales, se valora la capacidad de independencia del estudiante en relación con el apoyo recibido de los adultos y la supervisión que realice el docente.
En tercer lugar, es importante que el estudiante genere un interés por el descubrimiento autónomo, fortaleciendo la forma como piensa y ve el mundo. El pensamiento del estudiante debe estar fundamentado en aprender a pensar por sí solo con la información que el ambiente le ofrezca, cuestionar e ir más allá de lo evidente con el fin de comprender lo aprendido.
En conclusión, el trabajo autónomo e independiente permite el fortalecimiento del proceso de aprendizaje del estudiante. Esto siempre y cuando tome control y sea consciente de lo que está aprendiendo, pueda apropiar el conocimiento adquirido y se cuestione sobre las posibilidades de ser utilizado en la vida cotidiana. La profundización voluntaria en querer saber más, debe estar fundamentada en el desarrollo de su propio pensamiento e intereses personales.

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